Dilema para los agricultores brasileros

La pulverización de quema con glifosato no ha podido controlar la ConyzaLos productores de soja de Brasil enfrentan un dilema. La mayor cantidad de tierra con sistema de labranza cero está salvando el suelo y reduciendo el uso de energía, sin embargo, muchos agricultores que utilizan la labranza cero ahora descubren que las malas hierbas resistentes al glifosato están amenazando el éxito futuro.

En la actualidad se han adoptado los sistemas de labranza cero en aproximadamente el 70% de la tierra trabajada en el país, en particular para la soja. Brasil y los EE.UU. son los líderes en el mundo en labranza cero, sin embargo esto se ve amenazado por el aumento en el número de malas hierbas resistentes al glifosato. Un artículo reciente destacó la preocupación cada vez mayor de los agricultores estadounidenses (lea más).

Este es el primero de dos artículos que analizan el problema en Brasil – y una historia de éxito en la que actúa el herbicida basado en paraquat.

Labranza cero y cultivos GM

Se estima que la producción de soja sin cobertura del suelo en Brasil ocasiona la pérdida de 55 millones de toneladas de la capa superficial del suelo por año1. El cultivo con labranza cero ha tenido mucho éxito en la reducción de la erosión del suelo, con sus orígenes en la década del '70 cuando la empresa inglesa ICI comenzó a experimentar con el uso de paraquat para el control de las malas hierbas. Más tarde se introdujo el glifosato y, con su ventaja para el control de las malas hierbas perennes, se lo ha utilizado cada vez más, año tras año, durante tres décadas. Además, el apoyo de los fabricantes brasileros de maquinarias, que desarrollaron sembradoras para labranza cero que en la actualidad se usan en todo el mundo, ayudó a que el área bajo labranza cero creciera a más de 25 millones de hectáreas en 20062,3.

El uso original de glifosato en la soja era como herbicida de quema para eliminar las malas hierbas antes de plantar. Sin embargo, desde que los cultivos GM tolerantes al glifosato estuvieron disponibles, también se ha utilizado el glifosato como herbicida selectivo para controlar las malas hierbas que compiten con el cultivo en crecimiento.

Las áreas de cultivos con labranza cero y de soja GM tolerante al glifosato continúan aumentando en Brasil 3,4En el año 2009, Brasil ocupó el segundo lugar después de los EE.UU. en cuanto a superficie de cultivos GM cultivados4. La superficie aumentó un 35% solo en 2008. De los 21.4 millones de hectáreas del total de cultivos GM que ahora se cultivan en Brasil, 16.2 millones de hectáreas son de soja tolerante al glifosato. Esto representa el 71% de toda la soja de Brasil cultivada por aproximadamente 150.000 agricultores.

Se pronostica que el uso de glifosato seguirá en aumento a medida que los agricultores pasan a cultivar maíz y algodón tolerantes al glifosato en los próximos años.

 

Malas hierbas resistentes al glifosato

Si bien un sistema simple de control de malas hierbas basado en glifosato puede resultar atractivo inicialmente para los agricultores, las malas hierbas pronto sacan ventaja de la falta de diversidad en los métodos de control. Cualquier método individual causará cambios en el espectro de malas hierbas presente. Los campos que han sido pulverizados principalmente con glifosato durante algunas campañas tendrán tendencia a una mayor presencia de malas hierbas de hoja ancha ya que son más difíciles de controlar. En los cultivos de soja de Brasil, las especies de Ipomea (campanillas) y Commelina (flor de Santa Lucía) son buenos ejemplos. Peor aún, las mutaciones de genes que le confieren resistencia al glifosato, naturalmente presentes en pocos individuos de especies de malas hierbas que de lo contrario serían susceptibles, pueden llegar a dominar las poblaciones de malas hierbas. El resultado en Brasil ha sido un problema de desarrollo de malas hierbas resistentes en los estados productores de soja del sur como Paraná y Rio Grande do Sul.

De acuerdo con Embrapa (Empresa Brasilera de Investigación Agropecuaria) unos 2-3 millones de hectáreas están infectadas con malas hierbas que el glifosato ya no controla. En la actualidad cinco especies de malas hierbas se han reconocido oficialmente como resistentes al glifosato5. El principal problema es con la Conyza (especies de rama negra y cola de caballo). Un relevamiento reciente llevado a cabo en Rio Grande do Sul descubrió que de 208 poblaciones de Conyza muestreadas, el 60% era resistente. La Euphorbia heterophylla (poinsettia silvestre), otra mala hierba de hoja ancha, también es resistente. Algunas poblaciones de esta mala hierba también son resistentes a los herbicidas selectivos de la soja con modo de acción inhibidor de ALS (lea más). Existen también áreas significativas infectadas por las malas hierbas herbáceas Lolium multiflorum (ryegrass italiano) y Digitaria insularis (pasto amargo).

El uso de herbicidas con diferentes modos de acción es una forma importante para combatir la resistencia de las malas hierbas. En el próximo artículo que se publicará en el Centro de Información del Paraquat puede leer sobre cómo el ‘guardaespaldas del glifosato’ está ayudando a los agricultores brasileros a resolver el dilema entre la labranza cero y las malas hierbas resistentes al glifosato.

Referencias

  1. World Wildlife Fund (Fondo para la Vida Silvestre)
  2. UN Food & Agriculture Organisation (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)
  3. Brazilian No-till Federation FEBRADP (Federación Brasilera de Labranza Cero)
  4. International Service for the Aquisition of Agri-biotech ISAAA (Servicio Internacional para la Adquisición de Agro-biotecnología)
  5. International Survey of Herbicide Resistant Weeds (Relevamiento internacional de malas hierbas resistentes a herbicidas)