Sustainable agriculture

Los herbicidas no selectivos como el paraquat son esenciales para la eficiente conservación del agua que luego utilizan los cultivos en las regiones áridas. Las escasas precipitaciones durante la estación de crecimiento dan como resultado que en estas regiones los cultivos dependen principalmente de la humedad del suelo almacenada.
El eco-barbecho es un sistema de manejo del suelo desarrollado en los estados áridos del centro y oeste de los EE.UU. y Canadá para preservar la humedad durante toda la rotación de cultivos.
El sistema de eco-barbecho (también conocido como ‘barbecho químico’) se basa en la labranza cero y el uso de herbicidas para garantizar que las malas hierbas no agoten las reservas de humedad del suelo que se acumulan durante el período de barbecho (no cultivado) entre cultivos.1,2
Los cultivos están sedientos
Como regla general, un litro de agua se utiliza para producir una caloría de alimento. Teniendo en cuenta que el requerimiento promedio para un adulto son entre 2000 y 3000 calorías diarias, este dato enfatiza la importancia del agua para la seguridad alimenticia. En regiones donde las precipitaciones son escasas y no es posible utilizar riego, los rindes de los cultivos se ven restringidos por la insuficiente cantidad de agua.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) recientemente publicó un informe en el que enfatiza que a fin de satisfacer las necesidades mundiales de alimentos será esencial adoptar las mejores prácticas en el manejo del suelo y de los recursos hídricos.
Para el 2050, se espera que el aumento de la población y del consumo demanden hasta un 70% más de producción de alimentos en el mundo y 100% más en los países en desarrollo, en comparación con los niveles actuales de producción.1
Los mayores rindes tienen un precio…
En el informe titulado ‘El estado de los recursos de la tierra y el agua en el mundo para la alimentación y la agricultura’, la FAO destaca que durante los últimos 50 años la productividad agrícola ha crecido en un 150 – 200%, si bien el área total de tierra cultivada sólo aumentó un 12%. Los rindes han aumentado, pero la tierra de cultivo disponible por cabeza de la creciente población se ha reducido constantemente (Fig. 1).2
La producción de té continúa creciendo rápidamente, especialmente en China y Vietnam, y el paraquat ayuda a lograr sistemas de cultivo sustentables. Generalmente el té se cultiva en las laderas de las montañas, donde el suelo es muy propenso a la erosión. El paraquat sólo elimina el crecimiento superior de las malas hierbas bien establecidas, manteniendo las raíces intactas, y no afecta la germinación de nuevas plántulas permitiendo que la vegetación se re-establezca después de 1-2 meses. Esto ayuda a estabilizar el suelo y resistir la erosión.
El uso de paraquat para el control de las malas hierbas en las plantaciones de palma aceitera puede contribuir al cumplimiento de varios de los criterios de sustentabilidad definidos por la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sustentable (RSPO, por su sigla en inglés). Entre estos criterios se incluye la protección del suelo y de la calidad del agua y la reducción de la erosión. Como parte de un enfoque más amplio, se está enseñando a los pequeños agricultores que están pasando por el proceso de certificación de la RSPO a cultivar con mayor rentabilidad mediante el uso de todos los insumos en forma más efectiva y segura.
En todo el mundo, el 33% del aceite de palma lo producen los pequeños agricultores.
El té es un cultivo muy próspero en Vietnam y los agricultores confían en el paraquat como sistema de control de malas hierbas que reduce al mismo tiempo la erosión del suelo.  Gran parte del cultivo de té se realiza en tierras con pendiente que tiene predisposición a perder cantidades de suelo muy significativas cada año.
Los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por el Instituto de Ciencia Forestal y Agricultura de Montaña del Norte (Northern Mountainous Agriculture and Forestry Science Institute) muestran que el uso de paraquat para el control de malas hierbas en lugar del desmalezado manual puede salvar grandes cantidades de suelo. El paraquat es más efectivo que el glifosato porque deja las raíces intactas para anclar el suelo.
El té en Vietnam
La palma aceitera es el cultivo de aceite vegetal líder en el mundo. Como alimento, se cree que el aceite de palma tiene varios beneficios importantes, en particular en la disminución del riesgo de enfermedades cardíacas. Como cultivo de muy alto rinde, se ha convertido en una materia prima muy importante para la producción de biodiesel. La Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sustentable ha sido establecida para asegurar que a media que aumente la producción se traten temas preocupantes como la biodiversidad y la erosión del suelo. Las técnicas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) se usan ampliamente y garantizan que los cultivos estén protegidos de manera sustentable.
El paraquat cumple una función clave en los sistemas de MIP. Si bien se lo denomina herbicida no selectivo, el paraquat es seguro para pulverizar alrededor de los cultivos como la palma aceitera. El paraquat se adsorbe con fuerza y se desactiva al contacto con el suelo. No puede moverse a las raíces ni ser captado por las plantas y no puede lixiviar. La corteza madura es una barrera muy efectiva para el paraquat e incluso si pequeñas cantidades aterrizan sobre las hojas el cultivo se daña muy poco o nada porque el paraquat no es sistémico.
Otros datos sobre la palma aceitera
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) ha comenzado a implementar su estrategia de Intensificación de Producción Sustentable de Cultivos (SCPI, por su sigla en inglés). Para el año 2050, la FAO estima que para alimentar a cada persona del planeta solo habrá 0.16 ha de tierra disponible para la agricultura, en comparación con 0.26 ha in 1999 y 0.4 ha in 1960, por lo tanto se evidencia la necesidad de intensificar la producción. El objetivo de la SCPI es brindar soporte a los países y sus agricultores para que produzcan más alimentos y se concentrará en el desarrollo de tecnologías y políticas que garanticen la sostenibilidad1,2.
Agricultura de Conservación
En la práctica, esto se logrará fomentando el desarrollo global de la técnica agrícola conocida como Agricultura de Conservación. Está técnica está sumando adeptos rápidamente como la mejor forma de asegurar un suministro de alimentos estable y sustentable para una población mundial que se estima que alcanzará los 9000 millones de personas en 2050.
El Paraquat y la agricultura sustentable, por Richard H. Bromilow
En este trabajo “El Paraquat y la agricultura sustentable”, el autor Richard H. Bromilow estudia el papel que desempeña el paraquat al apoyar la agricultura sustentable en todo el mundo.
Resumen: La agricultura sustentable es esencial para la supervivencia del hombre, en especial dado el aumento cada vez más rápido de la población. La expansión de la agricultura en las áreas restantes de vegetación natural no es deseable, ya que esto reduciría la biodiversidad en el planeta. Por lo tanto, es necesario mantener o de hecho mejorar los rindes de los cultivos en las tierras agrícolas existentes, ya sea en la escala de un pequeño productor o en explotaciones agrícolas más grandes.
El paraquat se usa para controlar una amplia variedad de malas hierbas en todo el mundo, pero para controlar las malas hierbas en forma efectiva y sustentable es importante comprenderlas.
¿Por qué una planta se convierte en una mala hierba? ¿Cómo se pueden describir los distintos tipos de malas hierbas? ¿Cuáles son las características de las malas hierbas y de su crecimiento a las que pueden apuntar los herbicidas para un control exitoso? ¿Por qué el paraquat es una herramienta tan útil para los agricultores?
¿Qué son las malas hierbas?
Por lo general, se describe a las malas hierbas como plantas no deseadas.  Las malas hierbas crecen en tierras de cultivo que esperan la plantación y luego emerge un nuevo brote de plántulas de malas hierbas con el cultivo.  En los cultivos perennes como las frutas, las vides, el caucho y la palma aceitera, las malas hierbas crecen continuamente y los nuevos brotes crecen impulsados por el clima y el cambio de estación.
Las malas hierbas son indeseables por muchas razones: Compiten con las plantas del cultivo para obtener luz, agua y nutrientes del suelo, reduciendo así los rindes y la calidad.
El manejo integrado de malas hierbas y la labranza cero son herramientas agronómicas avanzadas con objetivos comunes para mejorar la eficiencia y la rentabilidad, reduciendo el impacto ambiental de la producción de cultivos. Si bien avanzadas en concepto, estas herramientas son directas y su uso puede adaptarse a todos los sistemas de cultivo, desde los altamente mecanizados a la agricultura de subsistencia, en todo el mundo.
La labranza es un medio comprobado de control de malas hierbas, por lo tanto ¿los otros métodos son lo suficientemente buenos como para usar en una técnica integrada de manejo de malas hierbas en sistemas de labranza cero? Este artículo examina cómo los agricultores pueden cosechar las bondades de ambas técnicas al mismo tiempo.
Los agricultores en todo el mundo saben cuán difícil es controlar las malas hierbas. Tienden a volver con venganza, en especial cuando los diversos elementos que causan los problemas de malas hierbas no han sido apreciados y tratados.  Tener como objetivo manejar las malas hierbas en lugar de controlarlas no sólo es más realista, sino que si el Manejo Integrado de Malas Hierbas (MIM) se aplica en forma correcta, puede reducir costos, proteger el suelo y ayudar al control de plagas y enfermedades.