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La labranza cero es una forma de cultivar sin arar. No se perturba el suelo y los campos retienen una buena cobertura de materia vegetal viva o en descomposición durante todo el año. Esto protege de la erosión y favorece un suelo sano y bien estructurado para producir cultivos. El sistema también se conoce como siembra directa y es una de las prácticas de producción de cultivos que se incluyen en el concepto general de labranza de conservación.
Los suelos con labranza cero retienen mejor el agua, al mismo tiempo que permiten que drenen todos los excesos de agua gracias a una mejor estructura y los numerosos canales de las lombrices que hacen que los cultivos sean más resistentes a la sequía y menos propensos al anegamiento. Los agricultores que utilizan la labranza cero gastan menos en maquinaria y combustible y obtienen mayores ganancias. Menos pasadas en los campos con tractores más livianos da como resultado menores emisiones de dióxido de carbono y, a diferencia de cuando se utiliza el arado, los suelos con labranza cero secuestran el carbono debido a la acumulación de materia orgánica. La biodiversidad arriba y abajo de la tierra también mejora.
La labranza cero es una forma de cultivar sin arar. No se perturba el suelo y los campos retienen una buena cobertura de materia vegetal viva o en descomposición durante todo el año. Esto protege de la erosión y favorece un suelo sano y bien estructurado para el cultivo.  El sistema también se conoce como siembra directa y es una de las prácticas de producción de cultivos que se incluyen en el concepto general de labranza de conservación.
Son muchos los beneficios resultantes de la creación y el mantenimiento de un suelo sano. Se prevé que la demanda global de alimentos se duplique para el 2050 y mucha más gente querrá comer carne. La energía alimenticia presente en la carne vacuna, por ejemplo, requiere hasta ocho veces más tierra de cultivo que una dieta vegetariana equivalente. Por lo tanto, más que nunca, la presión se centra en el aumento de la productividad agrícola y el uso inteligente de la tierra. La protección del suelo es esencial para la producción agrícola sustentable.
Los agricultores en el sudoeste de China están adoptando la producción de maíz con labranza cero mediante el uso de paraquat para el control de las malas hierbas. Los pequeños agricultores trabajan una gran proporción de los cultivos de la región en campos ubicados en las laderas de las montañas. La erosión del suelo y la pérdida de la fertilidad son graves problemas. Los métodos tradicionales de desmalezado manual y mecánico demandan mucha mano de obra y con frecuencia no se pueden realizar a tiempo para lograr los mejores rindes. Al reconocer estos problemas, se organizó un proyecto para enseñar a los agricultores y trabajadores de extensión a cultivar maíz con labranza cero. Se utilizaron ensayos experimentales en campo y sesiones de capacitación para mostrar cómo el uso de paraquat en un sistema con labranza cero podía mejorar la productividad del cultivo, la fertilidad del suelo y la subsistencia rural.
Maíz en China
El paraquat siempre ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de los sistemas de cultivo con labranza cero en Brasil, y lo mismo ocurre en otros lugares. La labranza cero no solo ha ayudado a impulsar a Brasil al nivel de una ‘superpotencia’ agrícola, sino que también ha traído muchos beneficios sustentables al mejorar los suelos y reducir la erosión, aumentar la biodiversidad, reducir el uso de energía y mejorar la rentabilidad. Más recientemente, se ha reconocido la contribución que puede hacer la agricultura con labranza cero para combatir el cambio climático. Los suelos con labranza cero secuestran carbono en forma de materia orgánica y como hay menos pasadas de maquinaria por un campo, se utiliza considerablemente menos combustible.
El Programa ABC de Brasil
Se fomenta la biodiversidad mediante la adopción de prácticas de labranza de conservación, en especial la labranza cero. La pulverización con un herbicida  no selectivo como el paraquat hace que se puedan controlar las malas hierbas sin necesidad de arar.
Las aves, en particular, se benefician cuando no se aran los campos o cuando la labranza es mínima en los sistemas de labranza de conservación. Al dejar rastrojo y residuos del cultivo anterior en la superficie del suelo y suelo sin labrar ni perturbar, se proporcionan hábitats para invertebrados y pequeños animales silvestres. Las especies de aves se alimentan de los granos esparcidos y de las semillas de las malas hierbas y cada vez se ve mayor cantidad de insectos o pequeños mamíferos.
Una de las especies de aves que se está desarrollando muy bien en este momento en los campos con labranza cero en las áreas de cultivo intensivo de soja al norte y al sur de San Pablo en Brasil es el búho de hoyo o tecolote llanero (Athene cunicularia).
Un herbicida a base de paraquat se ha convertido en una herramienta esencial de preparación de la tierra para los agricultores brasileros para detener la diseminación de malas hierbas resistentes al glifosato.
La adopción extensiva de variedades de soja GM tolerantes al glifosato ha llevado a que los agricultores utilicen este herbicida no selectivo para el control de las malas hierbas en forma excesiva y con demasiada frecuencia. Si bien el glifosato alienta la continua adopción de la labranza cero, con todos los beneficios para la conservación del suelo que esto trae, el uso excesivo fomenta también las malas hierbas resistentes al glifosato1. En la actualidad se estima que existen en Brasil hasta tres millones de hectáreas infestadas con cinco especies de malas hierbas que el glifosato ya no controla.
Los productores de soja de Brasil enfrentan un dilema. La mayor cantidad de tierra con sistema de labranza cero está salvando el suelo y reduciendo el uso de energía, sin embargo, muchos agricultores que utilizan la labranza cero ahora descubren que las malas hierbas resistentes al glifosato están amenazando el éxito futuro.
En la actualidad se han adoptado los sistemas de labranza cero en aproximadamente el 70% de la tierra trabajada en el país, en particular para la soja. Brasil y los EE.UU. son los líderes en el mundo en labranza cero, sin embargo esto se ve amenazado por el aumento en el número de malas hierbas resistentes al glifosato. Un artículo reciente destacó la preocupación cada vez mayor de los agricultores estadounidenses (lea más).
Este es el primero de dos artículos que analizan el problema en Brasil – y una historia de éxito en la que actúa el herbicida basado en paraquat.
Labranza cero y cultivos GM
Las técnicas de labranza de conservación rápidamente se han convertido en formas muy utilizadas de preparar los campos para el cultivo debido a sus beneficios ambientales y económicos. Los herbicidas no selectivos como el paraquat son componentes esenciales de la labranza de conservación porque los campos no se aran para enterrar las malas hierbas y la vegetación disecada, sino que la paja y el rastrojo proporcionan una cubierta protectora para el suelo. Esto ayuda a minimizar la erosión, proporciona hábitats para los insectos benéficos y la vida silvestre y el suelo sin perturbar produce niveles más altos de materia orgánica, que es clave para la fertilidad y la buena estructura del suelo.
¿Por qué los agricultores adoptan la labranza de conservación?
Beneficios de la labranza de conservación Menor erosión del suelo
Mejor estructura y fertilidad del suelo
Más biodiversidad
Rápido establecimiento de los cultivos
Menos mano de obra
Menos uso de maquinaria
Menos uso de combustible
Menos emisiones de gas de efecto invernadero
Menores costos
Alimentos más baratos
La soja se destaca entre otros cultivos importantes: tiene hoja ancha en lugar de ser una gramínea; es una legumbre, de modo que las plantas satisfacen sus propias necesidades de fertilizante nitrogenado al mismo tiempo que aumentan la fertilidad de la tierra; los porotos o frijoles de soja son ricos en aceite, proteína e hidratos de carbono y el cultivo ha sido altamente desarrollado por fitogenetistas y agrónomos. Esto hace que la soja sea, discutiblemente, el cultivo más versátil del mundo.
Con una base nutricional tan amplia, la soja se usa como alimento principal y forraje para animales. Los porotos o frijoles enteros proporcionan harinas; el aceite de soja se usa para cocinar y en la preparación de alimentos; la harina de soja rica en proteínas que queda luego de la extracción de aceite es un alimento importante para el ganado y la proteína de la soja se usa en bebidas, alimentos para bebés, fideos y como sustituto de la carne y los lácteos.
El paraquat se usa para controlar una amplia variedad de malas hierbas en todo el mundo, pero para controlar las malas hierbas en forma efectiva y sustentable es importante comprenderlas.
¿Por qué una planta se convierte en una mala hierba? ¿Cómo se pueden describir los distintos tipos de malas hierbas? ¿Cuáles son las características de las malas hierbas y de su crecimiento a las que pueden apuntar los herbicidas para un control exitoso? ¿Por qué el paraquat es una herramienta tan útil para los agricultores?
¿Qué son las malas hierbas?
Por lo general, se describe a las malas hierbas como plantas no deseadas.  Las malas hierbas crecen en tierras de cultivo que esperan la plantación y luego emerge un nuevo brote de plántulas de malas hierbas con el cultivo.  En los cultivos perennes como las frutas, las vides, el caucho y la palma aceitera, las malas hierbas crecen continuamente y los nuevos brotes crecen impulsados por el clima y el cambio de estación.
Las malas hierbas son indeseables por muchas razones: Compiten con las plantas del cultivo para obtener luz, agua y nutrientes del suelo, reduciendo así los rindes y la calidad.