Conservation tillage

Los agrónomos en los EE.UU. están entusiasmados con el potencial para proteger el suelo en los campos en que el maíz se cultiva para la producción de biocombustible mediante el uso de cultivos de cobertura perennes suprimidos por el paraquat.
En un futuro próximo, el dilema alimento vs. combustible se tratará mediante el uso de residuos de cultivos de desecho en lugar de granos como materia prima para el bioetanol. Sin embargo, el temor es que la extracción del rastrojo y los residuos que normalmente volvían al suelo causen una grave erosión y problemas de fertilidad.
La Universidad del Estado de Iowa ha llevado a cabo un proyecto de tres años que ha demostrado cómo los cultivos de cobertura perennes cuidadosamente manejados pueden hacer más que sustituir la biomasa cosechada para la producción de etanol1. La clave del éxito es el uso de paraquat y su rápida acción solo por contacto. El paraquat se utiliza para quemar el cultivo de cobertura en primavera pero como no se transporta y el suelo lo adsorbe, el cultivo de cobertura se recupera para proteger el suelo luego de la cosecha y durante el invierno.
Segunda generación de biocombustibles
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) ha comenzado a implementar su estrategia de Intensificación de Producción Sustentable de Cultivos (SCPI, por su sigla en inglés). Para el año 2050, la FAO estima que para alimentar a cada persona del planeta solo habrá 0.16 ha de tierra disponible para la agricultura, en comparación con 0.26 ha in 1999 y 0.4 ha in 1960, por lo tanto se evidencia la necesidad de intensificar la producción. El objetivo de la SCPI es brindar soporte a los países y sus agricultores para que produzcan más alimentos y se concentrará en el desarrollo de tecnologías y políticas que garanticen la sostenibilidad1,2.
Agricultura de Conservación
En la práctica, esto se logrará fomentando el desarrollo global de la técnica agrícola conocida como Agricultura de Conservación. Está técnica está sumando adeptos rápidamente como la mejor forma de asegurar un suministro de alimentos estable y sustentable para una población mundial que se estima que alcanzará los 9000 millones de personas en 2050.
Se fomenta la biodiversidad mediante la adopción de prácticas de labranza de conservación, en especial la labranza cero. La pulverización con un herbicida  no selectivo como el paraquat hace que se puedan controlar las malas hierbas sin necesidad de arar.
Las aves, en particular, se benefician cuando no se aran los campos o cuando la labranza es mínima en los sistemas de labranza de conservación. Al dejar rastrojo y residuos del cultivo anterior en la superficie del suelo y suelo sin labrar ni perturbar, se proporcionan hábitats para invertebrados y pequeños animales silvestres. Las especies de aves se alimentan de los granos esparcidos y de las semillas de las malas hierbas y cada vez se ve mayor cantidad de insectos o pequeños mamíferos.
Una de las especies de aves que se está desarrollando muy bien en este momento en los campos con labranza cero en las áreas de cultivo intensivo de soja al norte y al sur de San Pablo en Brasil es el búho de hoyo o tecolote llanero (Athene cunicularia).
Las técnicas de labranza de conservación rápidamente se han convertido en formas muy utilizadas de preparar los campos para el cultivo debido a sus beneficios ambientales y económicos. Los herbicidas no selectivos como el paraquat son componentes esenciales de la labranza de conservación porque los campos no se aran para enterrar las malas hierbas y la vegetación disecada, sino que la paja y el rastrojo proporcionan una cubierta protectora para el suelo. Esto ayuda a minimizar la erosión, proporciona hábitats para los insectos benéficos y la vida silvestre y el suelo sin perturbar produce niveles más altos de materia orgánica, que es clave para la fertilidad y la buena estructura del suelo.
¿Por qué los agricultores adoptan la labranza de conservación?
Beneficios de la labranza de conservación Menor erosión del suelo
Mejor estructura y fertilidad del suelo
Más biodiversidad
Rápido establecimiento de los cultivos
Menos mano de obra
Menos uso de maquinaria
Menos uso de combustible
Menos emisiones de gas de efecto invernadero
Menores costos
Alimentos más baratos
El Paraquat y la agricultura sustentable, por Richard H. Bromilow
En este trabajo “El Paraquat y la agricultura sustentable”, el autor Richard H. Bromilow estudia el papel que desempeña el paraquat al apoyar la agricultura sustentable en todo el mundo.
Resumen: La agricultura sustentable es esencial para la supervivencia del hombre, en especial dado el aumento cada vez más rápido de la población. La expansión de la agricultura en las áreas restantes de vegetación natural no es deseable, ya que esto reduciría la biodiversidad en el planeta. Por lo tanto, es necesario mantener o de hecho mejorar los rindes de los cultivos en las tierras agrícolas existentes, ya sea en la escala de un pequeño productor o en explotaciones agrícolas más grandes.
El manejo integrado de malas hierbas y la labranza cero son herramientas agronómicas avanzadas con objetivos comunes para mejorar la eficiencia y la rentabilidad, reduciendo el impacto ambiental de la producción de cultivos. Si bien avanzadas en concepto, estas herramientas son directas y su uso puede adaptarse a todos los sistemas de cultivo, desde los altamente mecanizados a la agricultura de subsistencia, en todo el mundo.
La labranza es un medio comprobado de control de malas hierbas, por lo tanto ¿los otros métodos son lo suficientemente buenos como para usar en una técnica integrada de manejo de malas hierbas en sistemas de labranza cero? Este artículo examina cómo los agricultores pueden cosechar las bondades de ambas técnicas al mismo tiempo.
Los agricultores en todo el mundo saben cuán difícil es controlar las malas hierbas. Tienden a volver con venganza, en especial cuando los diversos elementos que causan los problemas de malas hierbas no han sido apreciados y tratados.  Tener como objetivo manejar las malas hierbas en lugar de controlarlas no sólo es más realista, sino que si el Manejo Integrado de Malas Hierbas (MIM) se aplica en forma correcta, puede reducir costos, proteger el suelo y ayudar al control de plagas y enfermedades.
El paraquat, utilizado en un sistema de labranza de conservación, ha dado recompensas a dos productores de algodón en Virginia. Los hermanos Cliff y Clarke Fox de Foxhill Farms han sido galardonados con el Farm Press High Cotton Award para la región del Sudeste.
Los hermanos Fox plantaron su primer cultivo de algodón en 1994, utilizando métodos de labranza tradicional. Comenzaron el cambio a la agricultura de conservación con su segundo cultivo. Hoy, su técnica de labranza de conservación está firmemente establecida.
Como se informó en un artículo del 5 de enero de 2006 en la publicación SouthEast Farms Press, para su cultivo galardonado, los hermanos “usan un herbicida de quema, glifosato o paraquat, según los antecedentes de malas hierbas del campo y la época de aplicación.”
La labranza mínima o cero beneficia a la tierra al ayudar a reducir la erosión y conservar la humedad del suelo. El paraquat realiza una significativa contribución a los sistemas de labranza de conservación - como los empleados en Foxhill Farms - al controlar las malas hierbas con su rápida acción sólo por contacto, que elimina malas hierbas dejando las estructuras radiculares intactas.
Reduce la erosión del suelo
Al exterminar las malas hierbas pero dejar las raíces en su lugar, el paraquat estabiliza el suelo.
Estudios de casos
En el proyecto Sagip-Lupa de 5 años llevado a cabo en las Filipinas, los investigadores han colaborado en el estudio de las técnicas para reducir la grave amenaza para la producción de alimentos y para el medio ambiente que presenta la erosión del suelo.
En los tres sitios experimentales, cada año se pierde un promedio de más de 100 toneladas/ha de la capa superior del suelo al realizar prácticas agrícolas en la forma tradicional. Los grandes ahorros de la preciosa capa superior de suelo provenientes del uso de paraquat y la labranza cero son todos estadísticamente significativos.
Los rindes de los cultivos también se han visto beneficiados.
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Aumenta la materia orgánica del suelo
El uso de paraquat junto con una menor labranza del suelo ayuda a preservar la materia orgánica.
Controla las malas hierbas
El paraquat es una herramienta importante para el manejo de las malas hierbas. Controla muchas especies y se lo puede utilizar con la mayoría de los cultivos. Su modo de acción hace que sea en especial valioso en los casos en que el uso intensivo de glifosato ha causado, o amenaza con causar, el desarrollo de malas hierbas resistentes al glifosato.
Estudios de casos
La adopción extensiva de cultivos GM tolerantes al glifosato ha llevado a los agricultores a confiar demasiado en el glifosato.
Si bien el glifosato fomenta la adopción continua de la labranza cero, con todos los beneficios que tiene para la conservación del suelo, ahora se estima que más de tres millones de hectáreas en Brasil están infectadas con malas hierbas resistentes al glifosato.
Sin embargo, un sistema integrado de control de malas hierbas incluye seguir pulverizando glifosato para quema, pero luego justo antes o después de plantar el cultivo realizar una aplicación de herbicida basado en paraquat.
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Actúa rápidamente
Junto con el trigo y el arroz, el maíz es uno de los principales cultivos del mundo. El maíz proporciona alimentos principales básicos para gran parte de la población del mundo. En todo el mundo, el grano de maíz es un forraje básico para el ganado y el cultivo se puede cortar cuando aún está verde para guardar en silos como forraje de invierno. Además, cada vez más cantidad de maíz en los EE.UU. se usa para fabricar el combustible bioetanol.
El maíz, tal vez más que ningún otro cultivo, alcanza tanto el extremo superior como el inferior en cuanto a sofisticación, mecanización y tecnología en la producción de cultivos. Pero todos los agricultores necesitan maximizar el rinde y la calidad de sus productos, ahorrando en los costos, el tiempo y la mano de obra necesarios para cultivarlos.
Los herbicidas de amplio espectro, liderados por la introducción del paraquat en la década del '60, han permitido la adopción y el crecimiento de los sistemas de labranza del suelo que no dependen del control de las malas hierbas que se entierran al arar.